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Aquí nos comparte Marisol su poética crónica de la Peregrinación que tuvimos del 9 al 20 de marzo del 2023. Paz y Bien. Muchas gracias

Comienza nuestra aventura  10 de marzo, madrugada Salimos desde Logroño Y llegamos a Barajas.
Con ilusión y con nervios Volamos hacia Israel Y pisamos Tierra Santa Por la tarde en Nazaret.
En la casa de María Han parado nuestros pies Imaginando otros tiempos En los que ella fue fiel.
Fiel a todas sus promesas Con dudas, con miedo y fe Aceptando su destino Siempre pronunció su Amén.

En Caná de Galilea Recordamos unas bodas Y renovamos los votos De las nuestras con ternura.
Ternura que dan los años Y la vida compartida Objetivos conseguidos Y alguna ilusión perdida.
Buscando consuelo y cambio Hemos llegado al Tabor Recordamos todos juntos Una Transfiguración.

También llegamos a Banias Y con aguas del Jordán Mojamos nuestras cabezas Y el bautismo recordar.

En el Mar de Galilea Pudimos sentir sus pasos, Sus palabras, su presencia, Su amor y también su abrazo.

Mirando al lago sentir Que, aunque hace muchos años, Por aquel suelo pasó Ayudando y enseñando

Por fin nos dejan pasar Y cogiendo las maletas Iniciamos nuestro viaje Para llegar hasta Petra. Pasan horas y más horas Pero la lluvia no cesa Hemos de cambiar de planes Y tendrá que esperar Petra.
Aburridos y cansados Sin apenas luz del día Acabamos en Aqaba Esbozando una sonrisa.
La historia de esta tierra Nos ha contado un buen guía Que con chistes y leyendas Pone un poco de alegría.
Después de reponer fuerzas Paseamos por Aqaba Es una ciudad moderna Por el Mar Rojo bañada.
La primera luz del alba Se cuela por la ventana Y la ilusión nos invade ¡Vamos a Petra soñada!
El Wadi Rum nos espera Con sus arenas doradas, Con su inmensidad, su luz, Sus camellos y sus jaimas Disfrutamos como niños Su paisaje diferente Sus colores y su té Y su acogedora gente.
Llegamos por fin a Petra Ciudad oculta y perdida Que hicieron los Nabateos Allá por la Historia Antigua.
Sus tumbas, templos y dioses Esculpidos en la piedra Nos dejan muy sombrados Nos impacta su belleza.
El jueves bien tempranito Nos vamos hacia el Mar Muerto Y nos cubrimos de barro Para flotar mar adentro.
Con la piel bien suavecita Subimos al Monte Nebo Donde Dios a Moisés Le señaló un mundo nuevo.

Una Tierra Prometida Muchos años añorada Una Patria para todos Sin odios y sin venganzas.
Dios nos dio la Nueva Alianza Pero no la hemos cumplido En el mundo no han cesado Las guerras ni los conflictos.
La gente sigue matando Por poder o por ideas No hay nada que justifique Las acciones tan míseras.
Con estas reflexiones Ponemos rumbo a Jerash Y desde el autobús vemos Algunas calles de Amman.
En la Edad de los Metales Ya había hombres por ahí Roma, Bizancio y Persia, Omeyas, Cristianos y algún ayusí Dejaron aquí su huella Y su forma de vivir.
Pero sus ruinas romanas Es lo que podemos ver Y son reflejo importante De lo que su historia fue.
Por el arco de Adriano Se encaminan nuestros pies Y llegan al hipódromo Para contemplar también Las columnas de su foro Sus templos y sus teatros Y soportando el calor, Echar de menos sus baños.
Abandonando Jordania Regresamos a Israel Y nos fuimos muy cansados Caminito de Belén.
Amanece otra jornada En la que podemos ver Lugares llenos de historia De emoción y de placer.
En Bet Sahur encontramos El Campo de los Pastores Y con una Eucaristía Nos llenamos de emociones.

Sentir como aquella gente Acudía a la llamada Y se iba para Belén Mientras su Dios se encarnaba.
Vimos una basilica La «Natividad» llamada Que oculta en su interior Una gruta muy amada.
La Gruta del Nacimiento Vuelve a encogernos en alma Y nos enamora el niño Su madre y su palabra.
Nos invade la ternura La alegría y la esperanza Por tantos niños del mundo A los que nadie extraña.
Niños de un país en guerra Niños de pobreza y hambre Niños sin fe, sin cariño Y llenos de enfermedades.
Que este niño de Belén Nos ayude y acompañe Y haga que los poderosos Legislen y que esto cambie.
Visitamos otras grutas De dos santos singulares San Jerónimo y José Que han llegado a los altares.
San José hombre de paz Compasivo, bueno y grande Y que aceptó sin dudar Un misterio tan, tan grande.
Seguimos nuestro camino Y llegamos a Ein Karen Donde la Virgen María Visitó a Santa Isabel.
Alegres por el encuentro Y las dos embarazadas De hijos tan importantes ¡Ellas ni lo imaginaban! Primero Juan el Bautista Que allí tiene su santuario Y que preparó el camino A nuestro Jesús amado.

Los umbrales de Jerusalén Han pisado nuestros pies Es como un sueño logrado Que viene de la niñez.
De lecturas de la Biblia Y los Santos Evangelios No podía imaginar Que un día pudiera verlos.
En Betfage de mañana Empieza nuestro camino Para nosotros a pie No tenemos un pollino Como lo tuvo Jesús Para darse a conocer Todos salieron a verlo Cuando iba a Jerusalén.
Con palmas y alegría El camino se llenó Y después de un par de días La gente lo abandonó.
El Monte de los Olivos Con el Pater Noster dentro Recogen todas las lenguas Lo que pedimos con rezos.
Oración que cada día Repetimos los cristianos Y de tanto repetirla Casi hemos olvidado Lo que Jesús nos indica Que recordemos y hagamos.
Despacio por el camino Vamos a Getsemaní Lugar de culto cristiano Por lo que ocurrió allí.
Dominus Flevit recuerda El llanto del Salvador La tristeza y soledad Que por nosotros sufrió.
La Gruta del Prendimiento Donde se dejó arrestar Y sabiendo su destino Lo aceptó sin rechistar.
Se eleva una basílica Que recuerda la agonía De un Hombre que nos salvó A cambio de dar su vida.

El huerto de los olivos Mudo testigo es de aquello De dudas, de sufrimiento, De negación y tormento.
Hemos mirado el lugar Y llorado en el silencio ¡Cuántas veces en un día Le haré pasar por aquello! Con indiferencia e ira Con mi ambición, mi soberbia… Sin ver a los que más sufren Al lado de mi vereda.
En el torrente Cedrón, En la tumba de María, Ha salido la emoción Y he recordado a mis hijas.
He rezado porque a mi No me ocurra lo que a Ella Y pueda cerrar los ojos Reflejándome en los de ellas.
El monte Sión cristiano Me identifica con Pedro Y allí, «in Gallicatu», Muestro mi arrepentimiento.
Como Pedro lo negué Con mi impulso y mi inconsciencia Y como Pedro pedí Su perdón y su paciencia.
Caminando, caminando Por la Puerta de Sión Encontramos una plaza Que antes un templo albergó.
Allí encontramos el Muro Donde rezan los judíos Y por sexos separados Fuimos para allá con frío.
Nos acercamos despacio Y un Padre Nuestro rezamos Porque los rezos judíos No salen de nuestros labios.
Y volvemos a la Virgen En la iglesia de Santa Ana La escultura con su madre Nos recuerda que fue humana.

Que fue niña, adolescente, Mujer, sencilla y honrada Y que tuvo una familia Que seguro la apoyaba.
La Piscina Probática Contemplamos desde arriba ¡No lavaban los corderos! Pero hacia Jesús nos guía.
Recordamos que allí mismo Ayudó a sanar a un hombre Al que nadie que pasaba Ponía atención ni nombre.
Un pequeño Vía Crucis Por la Vía Dolorosa Además de emocionarnos Pone en el corazón rosas.
Rosas de sangre y espinas De cruz, cansancio y dolor Y con devoción seguimos El camino del Señor.
Escuchamos a los lados Alguna burla y desprecio Y seguimos el camino Como cristianos poniendo Una mejilla y la otra Con oración y silencio.
Otra basílica vemos La de la Resurrección Y encontramos allí dentro Toda nuestra salvación.
El Calvario donde Él Perdonó a sus enemigos Y al Paraíso mandó Al Buen Ladrón con cariño.
Podemos imaginar Su cuerpo colgado y muerto Su sufrimiento, su miedo Su soledad y sus rezos.
El Santo Sepulcro cambia Todos nuestros sentimientos La Resurrección nos trae La esperanza en un momento.
Peregrinos de esta tierra Y también en esta vida Vamos andando caminos Que hacia Dios nos encaminan.

Una pena nos embarga Al ver esta devoción Cada uno por su lado Junto a la Resurrección.
Y no hemos sido capaces Ni de celebrar unidos Los maitines del Sepulcro: Cada uno con sus ritos.
De madrugada nos vamos Rápidos a nuestro sitio Y gritamos ¡Aleluya! Por haber sido testigos De una ceremonia rara Celebrada con amigos.
Es domingo, nuestro día, Y para conmemorarlo Vamos hacia El Cenáculo Y la misa celebramos.
El misterio nos envuelve En este lugar tan santo Donde Jesús a los suyos Hizo unos cuantos mandatos.
Humilde como ninguno Limpiándoles bien los pies Les indicó que sirvamos A los hermanos también.
La Eucaristía nos dio Como símbolo de amor Y a los hombres que le siguen Sacerdotes los nombró.
Nos regaló un Mandamiento Que tenemos que seguir Es que todos nos amemos Como Él, para servir.
Con amor grande y sincero Como el que Él nos mostró Que nos entregó la vida Y el alma nos liberó.
Es domingo por la tarde Nos vamos todos de compras Y adquirimos los productos Para llevarnos a casa.

Finaliza nuestro viaje, Nuestra peregrinación Salimos de Tierra Santa Con mucha, mucha emoción.
En Emaús intentamos Reconocer a Jesús Y al repartirnos el pan Buscamos todos su luz.
Ponemos ante la mesa Todas nuestras emociones Y luego nos despedimos Con unas cuantas canciones.
Llegamos a Tel Aviv Para coger el avión Y nos vamos para España Sintiendo en el corazón Que hemos conocido gente A la que aquí reunió Jesús, su fe y su esperanza Y nos decimos adiós.
Que volvamos a encontrarnos A lo largo del camino Y no olvidéis que en La Rioja Tenéis un grupo de amigos.

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